Con motivo del centenario del nacimiento de Enrique Granados, Rosa Torres-Pardo prepara un nuevo documental sobre el compositor dirigido por Arantxa Aguirre junto a la productora Lopez-Li Films.

Enrique Granados, el último romántico.
Memoria de la directora, Arantxa Aguirre

Me gustaría comenzar con un fragmento de una carta de Granados que me ha impresionado vivamente. Pero antes debo referirme a su contexto.

El 28 de enero de 1916, Enrique Granados estrena con enorme éxito la ópera “Goyescas” en el Metropolitan de Nueva York. Tiene cuarenta y ocho años. Esa noche, el compositor escribe a su amigo Amadeo Vives:

“Se puede decir que es ahora cuando empiezo mi obra. Estoy lleno de confianza y entusiasmo para trabajar cada vez más y más. Estoy empezando.”

En el viaje de regreso a casa, el barco en que viajan Granados y su mujer es torpedeado por un submarino alemán y ambos mueren ahogados.

Inmediatamente vienen a la memoria las palabras de Macbeth: “La vida es una historia contada por un idiota, llena de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido”.

Así sería, si la música de Granados no hubiera perdurado en el tiempo para decirnos que los seres humanos también somos capaces de vencer a la muerte.

Cien años después de una travesía interrumpida por el ruido y la furia, este documental quiere reflexionar sobre un poeta del piano, Enrique Granados, nuestro último romántico.

Una reflexión que por un lado va a ir en busca de los mejores expertos e historiadores, como Walter Aaron Clark, Andrés Ruiz Tarazona o Rubén Amón así como de los lugares fascinantes donde transcurrió la vida de Granados: la Barcelona modernista de entre siglos, Madrid donde desarrolla su obsesión por Goya, el París de sus amigos Verlaine y Debussy… Pero una reflexión cuya nota distintiva va a consistir en la apuesta por los artistas españoles de hoy.

Directores de orquesta como Victor Pablo Pérez y la ORCAM, el violonchelista Adolfo Gutiérrez, la mezzo-soprano Nancy Fabiola Herrera, la cantaora Rocío Márquez o el coreógrafo José Carlos Martínez con la Compañía Nacional de Danza van a hacer revivir  al compositor a través de su obra. Nuestras cámaras estarán atentas para ser capaces de encontrar la sensibilidad y la fuerza de Granados mezcladas con la vitalidad de los intérpretes. Más tarde, desde la sala de montaje, el reto consistirá en transmitírselas a los espectadores por medio de esta película. Quiero pensar que mis trabajos previos dedicados a artistas españoles como Nuria Espert o el también compositor Antonio Soler me van a ayudar en el camino.

Como decía Stefan Zweig, “ninguna obra artística se manifiesta a primera vista en toda su grandeza y profundidad. No sólo quiere ser admirada, sino también comprendida”. Esa va ser nuestra tarea a lo largo de este documental. Una tarea en la que emplearemos todos los medios técnicos y humanos a nuestro alcance. Una tarea que merece la pena porque los españoles sólo podremos mirar lejos si nos subimos a hombros de los gigantes que nos han precedido.